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El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
fue fundado por Fray Cristóbal de Torres, el 18
de diciembre de 1653, cuando era Arzobispo de
Santafe de Bogotá.
Llevamos más de trescientos años sirviéndole
al país desde la pedagogía, trabajando por un
futuro digno y próspero y siempre fieles al audaz
designio de nuestro fundador.
Nuestro COLEGIO MAYOR ofrece a sus estudiantes
la posibilidad de realizar todo un proceso de
formación desde transición hasta estudios de
postgrado.
Las secciones de básica primaria, básica secundaria y media vocacional cuentan en la
actualidad con más de 1.500 chicos (niñas y niños) quienes reciben una sólida formación
integral con énfasis en la dimensión humanística. Ellos forjarán el futuro de nuestra
querida Colombia, con la herencia de José Celestino Mutis, el ejemplo del Sabio Caldas,
de Camilo Torres y de Eloy Valenzuela, entre otros personajes, que pasaron por nuestras
aulas.
La Familia Rosarista, con la ayuda de su patrona NUESTRA SEÑORA DE LA BORDADITA,
orienta todo su quehacer a la luz del Evangelio y de los principios cristianos que
nos han identificado desde nuestros albores.
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Creemos
...En el desarrollo intergral y armónico de todas las dimensiones Humanas.
...En el uso adecuado de la libertad y en el respeto a todas las personas sin excepción.
...En el cumplimiento del deber como fundamento del carácter y como principio para
la construcción de los valores morales y sociales.
...En el compromiso de servir a la patria antes que en el propio bienestar.
...En el compromiso cristiano que se concreta en una persona íntegra y auténtica.
...Que la formación impartida se proyecta hacia todas las acciones orientadas al
beneficio personal y comunitario con metas claras y justas, duraderas en el tiempo y
en el espacio.
...En la búsqueda de la excelencia como medio para alcanzar el conocimiento y la madurez
que se requieren para comprender y transformar el país y el mundo
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El (la) rosarista es una persona consciente de su dignidad, con una profunda formación ética, espiritual y social, con un alto sentido de autoestima y responsabilidad que, en conjunto con su capacidad de investigación y raciocinio, y con un conocimiento riguroso y un sentido apropiado de lo que el Rosario significa para el país, obra siempre de acuerdo con las sanas costumbres y actúa en el ejercicio de su quehacer diario como un verdadero orientador y servidor de la sociedad. Volver
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